ASÍ CRECEN  
Iván e Ismael
 

El parto

La locura continúa

3 a 6 meses

Navidad

Bautizo

LA LOCURA CONTINÚA…

 

 

Ya han pasado dos meses y menuda locura.

A pesar de que todos te hablan de lo que te cambia la vida, unos te dicen “duerme todo lo que puedas antes de que nazcan”, Otros  te dicen “madre mía, dos y encima primerizos…”, solo te das cuenta de lo que es, cuando lo vives. Y por supuesto no me refiero a  las cosas negativas, que lógicamente las descubriréis, sino a la parte más bonita y positiva.

La primera semana, y no voy  a mentir, fue muy dura. Entre el sueño acumulado del hospital, dar el biberón a uno de los dos cada tres horas y la cantidad de papeleo que tuve que gestionar, cuando por las noches, bueno mejor dicho, cuando podía, me tumbaba en la cama y era tal el cansancio, que no podía  ni conciliar el sueño. Tuve hasta fiebre del cansancio acumulado.

En mi caso, el primer mes estuve en casa. Me pedí 15 días de vacaciones que sumados a la baja paternal, pues eso, un mes.

Un mes agotador pero lleno de experiencias irrepetibles e increíbles.

Creo que nunca tuve tanta alegría de llegar a casa como el día que salimos del hospital.

Por fin tú casa, tus cosas, tu organización. Sabes donde esta todo, todo esta a tu gusto y preparado para recibir a los bebes.

Pero cada día que pasa es un poco mejor al anterior. El miedo a cogerlos, a bañarlos… va desapareciendo siendo sustituido por un disfrute en hacerlo.

Comienzan a suceder momentos  estupendos como por las mañanas cuando se levantan y no paran de reírse y de mirar a mami y a papi. Aquí ya te das cuenta que estas dos criaturas se alegran de ver a sus papis, que ya existe un vinculo emocional que se puede notar, y lo mejor, que son lo más importante que tienes en la vida. Cambian las prioridades de la vida y te das cuenta de lo realmente importante.

Pasada las dos o tres primeras semanas todo va cambiando y mejorando poco a poco. Se encuentra una rutina y todo parece  más fácil. Cuestión de organizarse y sobre todo de algo muy importante. PACIENCIA. Creo que con eso se consigue todo.

 

 

Respecto a la pareja  debéis encontrar un rato donde podáis hablar tranquilos, solos y dentro de la medida de lo posible, mimaros.

Es inevitable que existan discusiones. Somos humanos y no dormir bien junto con una melodía pegada al oído que parece que te va a reventar el tímpano hace que crispe un pelín los nervios. Eso cuando no lloran los dos a la vez, que sería doble melodía.

 

Por eso desde hace un par de semanas buscamos un día donde mami y papi salen  a divertirse. Cenar, cine, pasear…. Cualquier cosa es buena para recuperar esa parte de la pareja tan importante. Y aunque llamareis tres veces a los abuelos en dos horas para ver como están los peques, poco a poco disfrutareis de esos momentos donde poder hablar.

Y aquí, es donde te das cuenta lo mucho que hechas de menos a la parejita y eso que solo han pasado dos o tres horas.

Vuelves a casa y allí están, sonriéndote y alegrándose nuevamente de ver a sus padres.

En nuestro caso y después de probar muchas formas,  mama duerme con uno en una habitación y papa en otra con el hermanito. Cada día nos lo cambiamos. Supongo que cada caso es diferente pero tras intentar dormir los cuatro en un cuarto y no conseguirlo, tomamos esta otra opción. Cada día duermen más y esperamos que dentro de poco podamos dormir otra vez los cuatro juntos sin que los hermanos se despierten entre ellos.

 

Y pasado el mes, vuelvo a trabajar. Tras valorar muchas opciones optamos por destinar parte del dinero recibido de las ayudas económicas por partos múltiples en contratar a una persona que nos ayuda mucho en casa. Sin duda alguna es lo mejor que hemos podido hacer. Merece la pena y además es necesario ya que es mucha tarea para que mami este en casa sola con los dos.  Por ello, por las mañanas viene “María” que para nosotros es ”Santa María”.  Y por las tardes ya estamos otra vez los cuatro juntos sin parar. 

Iván e Ismael

Y para terminar, deciros que tengáis la cámara de fotos cerca porque no parareis de usarla y gravar momentos inolvidables.

Hasta la próxima……

Luis Migel.