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A partir de los 3 ó 4 años Ahora la situación es distinta:
a esta edad los niños saben quién es cada uno y ya no se equivocan con su
nombre. Tienen el concepto del ‘yo’ bien establecido. Si se llevan bien,
no hay motivos para separarles. No obstante, si uno es muy dominante y
arrastra al otro, puede ser una ventaja separarles. Así cada uno puede
desarrollar su propia fuerza y ser sí mismo. En caso de mellizos (tanto en
parejas de niña-niño como en las del mismo sexo) lo he aconsejado algunas
veces. Siempre fueron casos en los que uno llevaba la batuta sobre el otro y
se daban muchas peleas y rivalidad entre ellos. Hasta ahora no lo he
aconsejado nunca en caso de gemelos (de esta edad). Como bien es sabido, los
mellizos (también llamados bivitelinos) son fruto de dos óvulos distintos
y los niños se parecen en un 50% del material genético. Son, en realidad,
como dos hermanos, pero nacidos en el mismo parto. Los gemelos son fruto de
un óvulo, que tras su fecundación se dividió en dos partes. Son genéticamente
iguales y los niños se parecen mucho. Entre los gemelos existe una relación
muy íntima. Por lo tanto separarles a una edad tan temprana en general les
cuesta y les causa tanto dolor que es mejor esperar. En otras palabras,
conviene hacer una distinción entre el tipo de gemelos sobre los que
estamos hablando. Muchos colegios últimamente mantienen una sola norma: ¡separar
a los gemelos! No hacen ninguna distinción entre mellizos y gemelos y no
valoran la relación que existe entre los niños. No estoy a favor de una
norma dogmática y rígida. ¡Es necesario valorar la relación que existe
entre los niños y a partir de allí optar por una u otra elección! Si tú
te encuentras en tal situación, explica al colegio tu punto de vista o llévales
material (artículos, libros) para que se informen sobre el mundo de los
gemelos. Hay que tener en cuenta que muchos profesores no disponen de
conocimientos profundos sobre el mundo de los niños que nacen en el mismo
parto. Si tienes trillizos, la situación
suele ser más complicada. Muchas veces sólo existen dos clases. No
obstante, en este caso puedes optar por poner a uno de tus trillizos en una
clase y los otros dos juntos. Esto es conveniente, cuando uno de los hijos
domina a los otros dos y hay mucha rivalidad entre ellos. Una madre de mi
grupo de estudio lo hizo así y le funcionó bien. La relación entre sus
trillizos mejoró. No obstante, lo más frecuente es que los niños vayan
juntos. Pero si hay tres grupos, puedes optar por poner a cada uno en una
clase distinta. A partir de 6 años Ahora conviene valorar la situación
de nuevo. Quizás tus hijos han ido juntos hasta ahora, pero en este momento
sopesas la posibilidad de separarlos. Los razones suelen ser los siguientes:
uno domina al otro, uno se responsabiliza para los dos, uno lo cuenta todo
en casa y el otro no puede añadir nada suyo, uno critica continuamente al
otro o son muy dependientes el uno del otro. La separación puede ser
costosa (sobre todo en los idénticos) y por lo tanto conviene prepararles
ante este cambio. Ponles al tanto con antelación y explícales que no es un
castigo, sino una ayuda para que el día de mañana cada uno sepa
desenvolverse sin el otro. Procura que conozcan el aula del hermano y permíteles
que se lleven algún objeto del otro al colegio (un juguete, una mascota).
Pide también a sus respectivos profesores que les echen una mano y se
muestren comprensivas (conozco a una maestra que dejaba que dos niñas idénticas
pudieran verse entre horas durante el primer medio año tras la separación).
Puede que tú prefieras que tus hijos vayan separados, pero que no estén
preparados para ello, ya que dependen mucho el uno del otro. En esta caso
conviene hacer un plan, junto con la maestra: ella les pone en grupos de
trabajo distintos y tú en casa creas momentos en los que estén separados;
pej. uno se va a jugar a casa de un amigo, mientras otro está en casa, o
uno se va un fin de semana a casa de los abuelos sin el otro, etc. Así
aprenden a estar el uno sin el otro, por lo que una separación de clase les
resultará menos difícil. Y si tus hijos ya iban juntos en
los años anteriores, normalmente esta situación continúa así. A modo de conclusión No existe una regla general que
sirve para todos los gemelos, mellizos o más. Tampoco existen estudios que
confirmen que la separación de gemelos en sí conduzca a una mayor
individualidad. Conozco a unos gemelos que compartieron durante toda su vida
escolar el pupitre e incluso los libros por falta de recursos económicos.
A, ahora a sus 36 años, llevan una vida satisfactoria e independiente del
hermano gemelo. Y también conozco a otros, que se molestaban tanto que los
padres mandaron a cada uno a un colegio distinto. En dos mundos aparte,
donde nadie les trataba como gemelos, pudieron, por fin, desenvolverse con
éxito. Son dos extremos que demuestran la importancia de valorar la situación
de cada pareja de gemelos individualmente. Consejos para cuando los gemelos
compartan el aula:
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