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También tengo que decir para ser justa, que hay noches que la casa parece
el metro en hora punta, porque uno llora, el otro pide biberón y en fin, no
hay quien duerma. Y eso pasa una noche y otra y otra y nunca vemos el final.
Hay quien dice para consolarnos que eso son los dos primeros años, y hay
quien añade que son los primeros cuatro años.
Podría decir muchas cosas más, pero tengo que ir a hacer biberones, muchos
biberones.
Eso sí, bienvenidos a todos los multipapás
y multimamás nuevos, porque merece
la pena.
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