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Si nos hubierais visto... Nuestra primera ecografía. Lidón tumbada en la camilla y yo a su derecha. Cogidos de la mano. Ella toda nerviosa diciendome: que no sean dos, que no sean dos...(tiene antecedentes).
El medico sin venir y el unico sonido percibible era el soplar del ventiladorcillo de la maquina de hacer ecografías, como si de un pc se tratara.
Por fin el médico (la medico) se situa en su banqueta y empieza a proceder. De pronto, con la frialdad típica de los medicos, nos dice: llevas dos, eh!.
Le dio menos importancia la medico a los embriones que si de dos granitos se tratase. Lidon a llanto perdido: nooooo, yo solo quería unooooo, noooooo y yo a saltos, loco de alegría: que chuloooo, pero que chulooooo. La doctora perpleja, hasta creo que arranco una sonrrisa. De pronto me di cuenta del estado de Lidon y la abracé. Le dije algo asi: tranquila cariño, todo ira bién. Acababa de empezar nuestra aventura.
Por fin el parto. El parto fue por cesárea. Ingresamos (ingresó) en el hospital el día 3 de julio para dar a luz ya. En la sala de dilatación nos dicen que hay overbuking y que hay que esperar hasta mañana. Le ponen prepar inyectado para parar las contracciones y a la habitación. Al día siguiente paso el medico de planta y le dice a Lidon: mira, el bisturí siempre esta ahí, así que cada día que pase son unos gramos. Ya dirán ellos cuando quieren salir. Tardaron en salir 13 días más. El 16 de julio nacieron por cesárea a las 10:07 Lucas y a las 10:08 Sara. Parecían un bocata enrollado con una servilleta. Los dos en la misma mantita verde. Lidon salió del quirófano a las tres horas. Los niños salieron enseguida y se los llevaron a pediatría. Lucas vino con nosotros a la habitación pero Sara se quedo en neonatos para recuperar un poco de peso. Nada, una o dos semanitas y a casa. Llegados a este punto llego la hora del primer biberón y me dije: "Leo, ahora debes demostrar lo padre
que estas dispuesto a ser". Tuve que abrirme paso entre una jauría de brazos y manos pero al final lo conseguí: cogí el biberón que traía la enfermera. Primera discusión: quién le daba el biberón. Al final les hice comprender que el padre era yo ¿es tan difícil de entender? Supuse que son cosas de abuelas (y digo abuelas, las dos). La segunda discusión vino por la noche. ¿quién se queda esta noche? Y dije yo: ¿cómo que quien se queda? Pues yoooo. ¿Tu? "Pero si no has cambiado un pañal en tu vida." A lo que contesté: "Pues estoy en el mejor sitio para aprender" "Usted haga lo que quiera pero yo no me muevo de aquí". Total, que me sentí muy, muy padre. Una vez en casa la cosa ha seguido parecida pero no tan exagerada. Lo llevamos bien.
Ahora ya han pasado siete meses y puedo decir ( y creo que hablo por los dos) que me siento un privilegiado. Creo que, independientemente del trabajo que supone, son tantas las satisfacciones que han aportado que me siento privilegiado. Alguna vez me han dicho:..¿Dos? madre mía, estarás dos años sin ver el sol. Y yo contesto: bendita la luna, si es por estar con mis hijos.
No sé, me siento muy bien hasta cuando hablo de ellos. Y me siento aun mejor cuando pienso que el mejor regalo que se le puede hacer a un hijo nosotros se lo hicimos nada mas nacer: Su propio hermano. Saludos a todos. Leo.
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