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Por Coks Feenstra.
Ultimamente llegan a nuestro consultorio sobre partos múltiples varias preguntas
de parejas que se encuentran en la difícil situación de decidir si siguen o no
con su embarazo de trillizos. Esta duda les sobreviene, cuando el ginecólogo les
propone la reducción embrionaria. Para ayudaros de alguna forma en esta situación
tan difícil, os comento algunos datos al respecto.
El catedrático Job Santema, ginecólogo de Holanda, hizo un estudio comparativo
entre 80 embarazos de gemelos y trillizos. Concluyó que los trillizos nacen antes, son por lo tanto más prematuros, tienen menor peso y necesitan estar en la
incubadora durante más tiempo, pero no había una diferencia significativa en cuanto
a complicaciones entre ambos grupos.
Santema concluyó a base de su estudio, que realizó en 1998, que no hay motivos
médicos para una reducción embrionaria, cuando la mujer se queda en estado de
trillizos.
Consiste en ocasionar la muerte a uno (o más embriones) antes de la semana 16 de
la gestación, inyectando mediante una aguja un líquido en el corazón del mismo.
Lleva un mínimo riesgo de causar problemas a los otros embriones.
Se hace para asegurarse el buen desarrollo de los otros bebés. Generalmente se
suele aconsejar a los padres cuando hay un gran número de embriones, como cuarto,
cinco, seis o más. Los padres siempre tienen la última palabra.
A veces conviene pedir la opinión de otro ginecólogo o/y buscar uno que tenga
experiencia con partos múltiples. No es un decisión que se puede tomar ligeramente.
En realidad es una decisión a la que ningún padre debería enfrentarse en su vida.
Los estudios demuestran que los padres lo pasan mal, cuando tienen que decidir en
estos casos. E incluso, si deciden por la reducción embrionaria, no lo olviden
nunca. Cuando nacen los bebés, y están sanos, los padres viven tanta alegría como
dolor, pensando en el bebé que no pudo nacer. Estos sentimientos les puede
acompañar durante el resto de su vida.
Por lo tanto es importante sopesar bien las ventajas y los inconvenientes de cada
decisión, hablar con varias personas (el ginecólogo, un neonatólogo para saber
las posibles complicaciones de los prematuros, otros padres de partos múltiples y
recabar toda la información posible).
En mi opinión la reducción embrionaria no es una solución, sino un acto de
emergencia, cuando se da una situación difícil. Lo idóneo sería evitar un gran
número de embriones en la medida de lo posible.
Una táctica razonable es no implantar más de dos óvulos fecundados, cuando se
aplica el método de in-vitro, tal como se lleva haciendo en otros paísses, como
Alemania y Holanda desde 1992.
De todos modos, los ginecólogos son
conscientes de este problema y se espera en el futuro poder evitar los embarazos
con un elevado número de embriones.
(fuente: un estudio holandés)
En mi propio estudio sobre gemelos (1998) entre 70 familias el 50% nació después
de la semana 37 y la otra mitad antes. El 44% necesitaba estar en la incubadora,
pero en el 6% de este número sólo uno de los dos bebés la precisó.
El número de trillizos, que necesitó la incubadora, es mayor. Los datos exactos
aún están por calcular, aunque ya conviene destacar que de los 35 casos de
trillizos (105 niños en total), que ahora abarca mi estudio, sólo un niño tiene
un retraso en su desarrollo y un posible handicap físico. Todos los demás niños
están sanos, se desarrollan bien y por lo visto no se distinguen de otros niños,
nacidos de un parto simple.
De mi estudio de cuatrillizos (17 familias, 68 niños) puedo comentar que no hay
ningún niño con un problema físico ni con retraso severo en el desarrollo.
Y, por último, las tres familias españolas con quintillizos y una familia con
sextillizos, también están favorecidas con niños sanos, que se desarrollan bien.
(fuente: Meerlingen magazine, nr. 4, 2000)
En los EE.UU. se hizo un estudio follow-up entre 29 trillizos, cuatrillizos y
quintillizos. Entre este grupo hubo un niño con un handicap severo.
De una investigación en Inglaterra entre 5 cuatrillizos, 1 quintillizos y 1
sextillizos, el 53% no tenía ningún problema, 17% un ligero handicap, el 20% un
handicap moderado y el 10% un handicap grave.
Se puede concluir que a partir de cuatrillizos el riesgo a un handicap,
problemas de conducta o de aprendizaje aumenta, debido a los efectos de un parto
prematuro.
Un estudio en los EE.UU., realizado en 1995, demuestra que, a pesar de las
dificultades que sufren los padres para decidir por la reducción embrionaria, el
96% de las familias afirma encontrarse en paz con la decisión e incluso
decidiría lo mismo, si tuvieran que vivirlo de nuevo.
Lógicamente tener trillizos (o un mayor número de bebés) tiene un gran impacto en la vida de la pareja. Según estudios, realizados en Inglaterra, en 1990, el ratio de divorcios es mayor en padres de trillizos que en otras familias. El tener a su cargo tres bebés es una tarea constante y agobiante, que a veces conlleva a un distanciamiento entre la pareja. Hay que estar físicamente y psicológicamente fuertes para sobrellevar el trabajo que supone, sobre todo, el primer periodo (los primeros tres años es el periodo que los padres viven como más pesados). Según la misma investigación inglesa los padres padecen frecuentemente molestias físicas, como dolor de espalda, de cabeza, relacionadas con los cuidados a los bebés, además de depresión y fatiga constante. También influye en ello la situación social y económica de la familia; si la familia vive una buena situación económicamente (puede permitirse el lujo de contratar a una asistenta para el día o incluso para las noches) y si además, dispone de una red
social de amigos, familiares etc., que echen una mano, la pareja vive la situación menos dramáticamente que otra pareja que carece de estos medios.
La pareja debe sopesar cada uno de estos factores. Si los dos están ilusionados en tener a sus bebés, si los dos forman un equipo y ven su futuro como una responsabilidad compartida de la que no quieren huir, las posibilidades de llevar bien a término 'su proyecto' incrementan considerablemente. Pero si no es así y los futuros padres se sienten abordados por el futuro que se les avecina, lo mejor que pueden hacer, es expresar todos estos sentimientos y tomar la decisión que mejor les parezca.
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