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SÍNDROME DE TRANSFUSION FETO FETAL

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Un caso real
  Por Coks Feenstra.

INFORMACIÓN SOBRE EL SINDROME TRANSFUSION FETO-FETAL

El síndrome transfusión sanguínea feto-fetal es un riesgo en los embarazos gemelares univitelinos cuando los bebés comparten la placenta (se trata de los gemelos idénticos, procedentes de un solo óvulo). Se calcula que un 15 a 20% de los embarazos univitelinos corren este riesgo, que a su vez es el 25% de todos los embarazos gemelares (el 75% es de gemelares bivitelinos, popularmente llamados mellizos). Miramos primero en qué situación se puede desarrollar este problema, ya que es importante saber que no se desarrolla en todos los embarazos gemelares univitelinos. Para ello debemos saber cuál es la situación de los bebés en el útero materno. Se dan las siguientes posibilidades:

 

dibujo explicativo

Si la madre libera durante la ovulación dos óvulos y éstos se fecundan con los espermatozoides de su pareja, se tendrá gemelos bivitelinos (mellizos). También es posible que un óvulo fecundado se divida después de la fecundación. Esto da lugar a gemelos univitelinos (los idénticos). El síndrome, del que hablamos ahora, sólo afecta a este tipo de embarazo. Vemos que los mellizos y gemelos en el dibujo B comparten la placenta; sin embargo, esta situación no entraña peligro, pues se trata de dos sistemas que en su origen son independientes. El riesgo al síndrome de transfusión feto-fetal se da en los dibujos C y D.

¿EN QUÉ CONSISTE EL PROBLEMA?

Para que los bebés puedan desarrollarse y alimentarse bien, necesitan disponer de un torrente sanguíneo independiente, que les abastece de oxígeno y alimento. Como en la situación C y D, los cordones umbilicales de los bebés llegan a la misma placenta, pueden darse conexiones entre los vasos sanguíneos (arterías y venas) de un feto con los del otro. En este caso, un feto bombea sangre a la placenta del otro. El otro, llamado el feto receptor, recibe demasiada sangre y el feto donante no recibe suficiente. Este último no crece lo suficiente, apenas orina y tiene muy poco líquido amniótico. Puede morir por falta de sangre (significa la falta de oxígeno), también llamada hipoxia. El feto receptor recibe demasiada sangre y crece mucho. Intenta regular la situación orinando mucho, por lo que dispone de mucho líquido amniótico. Puede morir a causa de un problema cardiaco (cardiopatía) por la sobrecarga de sangre. Esta es una situación extremamente peligrosa para los dos bebés.

Puede darse diferentes conexiones, como por ejemplo una conexión entre la arteria del feto donante y la vena del feto receptor, y también conexiones entre arterias. Lo más peligroso es una conexión entre una arteria de un bebé y una vena del otro. Conexiones entre arterias en sí son menos peligrosas, sobre todo cuando van en ambas direcciones (tanto del donante hacia el receptor como viceversa), pues en este caso se compensan. En general suele haber alguna que otra conexión entre los vasos sanguíneos de ambos bebés, sin causar demasiado problemas, pero cuando las conexiones son de tal envergadura que la vida de los bebés corre peligro, hablamos del síndrome de transfusión feto-fetal. Y en este caso siempre hay que intervenir.

 
TIPOS DE TRATAMIENTO

Existen dos tipos de tratamiento:

  1. Se elimina la abundancia del líquido amniótico (llamado aminodrenaje) para evitar un parto prematuro y disminuir la presión sobre el vientre materno. En realidad es un tratamiento de síntomas, ya que no soluciona el problema subyacente y el bebé donante sigue bombeando sangre a su hermano gemelo. Por ello se suele tener que repetir este tratamiento a lo largo del embarazo y así se espera llegar hasta la semana 28, cuando los bebés ya son viables. Conlleva un pequeño riesgo a un parto prematuro, de 1 a 1,5%.

  2. Mediante una operación prenatal se cauteriza las conexiones entre los vasos sanguíneos de los bebés. Con anestesia local se introduce a través de un pequeño corte en la barriga un tubo finísimo de apenas 2 mm, por el que se mete un foco de luz, una microcámara y un aparato de rayos láser. Es un procedimiento parecido a la laparoscopia. Esta intervención requiere mucha habilidad por parte del ginecólogo y sólo alguno sabe hacerlo. En el '99 se hizo la primera intervención en el Hospital Vall d'Hebrón de Barcelona, en colaboración con la Universidad de Lovaina (Bélgica). La intervención consiste en cauterizar las conexiones, casi siempre de arteria a vena, muchas veces de arteria a arteria y raras veces de vena a vena. Una vez cauterizadas las conexiones, cada bebé tiene su circuito de conducción sanguínea independiente y deja de existir el problema de la transfusión sanguínea. No obstante, esta intervención no es exenta de riesgo: hay un riesgo de un 10% a un nacimiento prematur o y otra posibilidad es que el bebé pequeño muera. Esto puede darse cuando hay una división desigual de la placenta: un bebé dispone de una gran parte y el otro de una parte mínima. Este bebé se alimentaba hasta ahora gracias a la transfusión que recibía de su hermano gemelo y cuando esta deja de existir, la placenta no le aporta suficiente alimento y el bebé fallece. Es un riesgo de un 25 a 30%. Gracias a una ecografía doppler se puede ver con bastante seguridad si se da este riesgo. Hay que tener presente que, cuando no se interviene, sólo un 20% de los bebés sobrevive. Gracias a ambos tratamientos este porcentaje se eleva a un 60% para ambos bebés y hasta el 75 y 80% para uno de los bebés. También conviene saber que después de operación con láser las complicaciones después de nacer son mucho menores que en el tratamiento de drenaje del líquido amniótico. Se han observado en niños, tratados sólo con el aminodrenaje, problemas de tipo neurológico, además de problemas de conducta. Es debido a que los cereb ros de los bebés no se desarrollan óptimamente, por lo que nacen con menor madurez neurológica.

 
¿CUALES SON LOS SÍNTOMAS?

Como este síndrome no se da frecuentemente (En Holanda, país de 17 millones de habitantes, se dan entre 100 entre 120 caso al año), aquí muchos ginecólogos tienen dificultad para diagnosticarlo a tiempo, ya que no disponen de experiencia ni de conocimiento al respecto. Por lo tanto es importante que los mismos padres estén bien informados e incluso les pase la información a su ginecólogo. Además, la madre debe prestar atención a los siguientes síntomas:

  • Un crecimiento repentino del vientre y aumento de peso sorprendente; puede indicar un volumen sospechoso del líquido amniótico. La madre vive la sensación de tener una barriga tirante y experimenta gran incomodidad. El tamaño de su barriga no coincide con el de un embarazo gemelar normal; es excesivamente grande e hinchado. Además, se trata de un aumento repentino, que puede producirse a partir de la semana 16ª.

  • Contracciones a partir de la semana 20ª

  • El útero se encuentra muy arriba

  • No percibir (más) los movimientos de los bebés o de uno de ellos: el más pequeño, al no disponer de apenas líquido amniótico, está 'atrapado' y el otro dispone de tanto líquido, que su madre no nota los movimientos. También es posible que la madre lo note como muy movido e inquieto.

 
PROCEDIMIENTO STANDAR EN HOLANDA

Mucha de la información que os aquí proporciono, viene de revistas especializadas del extranjero, como EE.UU., Inglaterra, Holanda, Alemania y Bélgica, donde ya se conoce mejor este síndrome y se hacen investigaciones sobre él. Es importante utilizar estos conocimientos para el bien de los padres de aquí. Si lleváis un embarazo gemelar univitelinos con la placenta compartida, debéis insistir en un riguroso control.

Por ejemplo en Holanda el procedimiento estándar es el siguiente:

  • Entre las 11 a 14 semanas del embarazo gemelar se controla si hay una placenta compartida (dibujo C). Mediante una ecografía se puede constatar fácilmente. Si es así, se mide cada semana o cada dos semanas el crecimiento de los bebés.
  • El periodo entre la semana 17ª y 25ª es importante, ya que ahora se puede constatar si se va desarrollando el síndrome feto-fetal y en qué medida (recordáis que existen formas leves y otras severas). Si la diferencia en crecimiento fetal va aumentándose progresivamente, se aconseja el tratamiento con láser. Pero si se concluye a base del crecimiento fetal de que también hay una conexión entre arterías, se aconseja esperar, ya que esta conexión no es una de las más peligrosas.

    El hospital Académico Médico Centro (AMC) de Amsterdam dispone de un modelo de ordenador que puede calcular el crecimiento de los bebés dependiendo del número y del tipo de conexiones que hay entre los gemelos. Así los ginecólogos saben con mayor certeza si hay que intervenir o si el tratamiento de aminodrenaje es suficiente. Todavía se está trabajando para perfeccionar este sistema de datos y cálculos.

     
    TESTIMONIO DE UNA MADRE

    En una revista holandesa salió el relato personal de una madre. Marian, 38 años, madre de un hijo de 2 años y embarazada de gemelos univitelinos, empezó a engordar mucho en torno a la semana 17. Y en esta misma semana, tras un día ajetreado, tuvo contracciones. Al día siguiente se fue al hospital porque se sentía preocupada. Al principio nadie sabía lo que le pasaba, pero el ginecólogo le pidió que volviera la semana siguiente. En la semana 21ª se veía que un bebé crecía menos que el otro. Su vientre estaba siempre muy duro. Y en esta misma semana el ginecólogo diagnosticó el síndrome de la transfusión feto-fetal. El ginecólogo aconsejó el tratamiento con láser en Hamburgo, una cuidad del país vecino Alemania, ya que él mismo no tenía experiencia con este tipo de intervenciones. Sin embargo, el ginecólogo de Hamburgo era considerado como un experto. El ginecólogo de Marian le acompañó y le apoyó en todo momento. La intervención duro una hora y media. No era excesivamente dura. Marian estuvo despierta, pues la intervención fue con anestesia local. Después de la operación, que salió bien, le quitaron dos litros de líquido amniótico. Y le dieron mediante gotero medicamentos para prevenir un parto prematuro (siempre es un riesgo añadido). Todo salió bien. Al día siguiente le hicieron una ecografía y se veía que ambos bebés estaban bien, tanto el pequeño como el grande. A los tres días Marian pudo emprender el viaje a casa. Los controles del embarazo con las habituales ecografías continuaban siendo frecuentes (cada semana), pero los bebés crecían bien y la diferencia en tamaño disminuía. A las 35 semanas los bebés dieron señales de querer nacer, pues Marian rompió aguas. Los bebés nacieron por vía natural y pesaban 3.140 gramos (el feto receptor) y 3.070 gramos (el feto donante ). Hoy en día son dos niños sanos que no han sufrido ninguna secuela de la intervención.

     
    TERMINOLOGÍA

    En inglés este síndrome se llama 'Twin to Twin Syndroom'.

     
    DATOS DE INTERÉS

    Los ginecólogos que más experiencia tienen con este síndrome son seguramente los que trabajan en el hospital Vall d'Hebron de Barcelona, como Lluis Cabero, Eduardo Gratacós y Elena Carreras.
    Tel. 93/ 27 46 000

     
    ENLACES

    Para más información contactar con :
    The Twin to Twin Transfusion Syndrome Foundation

     
    NOTICIAS SOBRE ESTE TEMA

    En España ya se han realizado algunas operaciones intrauterinas:

    NOTICIA (15/04/1999) "Primera operación intrauterina realizada en España"
    NOTICIA (16/11/1999) "Transfusión de sangre entre fetos gemelos"

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