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| CARACTERISTICAS DE LOS RECIEN NACIDOS |
Aunque para los padres, y no digamos para las abuelas, su hijo/a- nieto/a es
precioso/a, la verdad es que un recién nacido no acostumbra precisamente a ser
una belleza. Presenta un cuerpo muy desproporcionado: cabeza grande y algo
deformada, abdomen abombado y extremidades cortas y curvadas; con un cierto
parecido a la "Rana Gustavo".
Además de este "tipazo", tampoco podemos esperar que el funcionamiento de su
organismo sea superponible al del adulto; por lo que conviene conocer una serie
de hechos que en él son normales y que en un adulto podrían ser considerados una
anomalía. En este sentido vamos a realizar un recorrido por el cuerpo de este
nuevo ser, describiendo las características más significativas.
Como hemos comentado en el primer párrafo, el recién nacido tiene la cabeza
desproporcionadamente grande en relación con la del adulto: representa,
aproximadamente, un cuarto de la talla total, frente a la del adulto que es sólo
un octavo. El perímetro craneal suele ser de 34-36 cm., muy similar al torácico
33-35 cm.; contrariamente al niño mayor y adulto donde, naturalmente es mucho
mayor el perímetro torácico que la cabeza.
Las otras características llamativas, en el aspecto externo, son el vientre
abultado, consecuencia del mayor tamaño relativo de las vísceras y las extremidades
proporcionalmente más cortas y algo incurvadas, sobre todo las piernas. Los pies
pueden tener actitudes fetales que pueden dar el aspecto de torcidos.
Además de su proporcional mayor tamaño, nada más nacer, puede tener formas variadas,
que dependen de su posición antes y durante el parto, y de si hubo dificultades
en el mismo. Con frecuencia, los huesos se montan unos sobre otros en las zonas
de unión entre los mismos, pudiéndose notar al pasar las manos. Es frecuente
encontrar también algún acumulo de sangre o hematoma debajo de la piel (como un
"chichón"), consecuencia del encajamiento al nacer y que suele desaparecer en
unas horas o días.
Otra característica también llamativa y que da cierto respeto a los padres son
las fontanelas o zonas blandas sin hueso, que van a permitir que el cerebro se
desarrolle y aumente de tamaño sin interferencias. Aunque parecen frágiles, no se
dañan con maniobras normales del cuidado del bebé y se puede tocar sin miedo.
La fontanela anterior a veces es muy amplia y podemos verla latir.
En el momento del nacimiento está cubierta por una grasa especial blanquecina,
que la protege y que es bueno no quitar del todo. El color suele variar mucho.
Algunos están rojos y con tendencia a que los pies y manos se pongan morados,
mientras que otros presentan un color sonrosado o incluso pasadas algunas horas
adquieren un color amarillento (ictericia) Pueden observarse, a veces, algunos
hechos que son normales como los siguientes:
- Lanugo: Es un vello fino y largo que suele aparecer sobre todo en el tronco -principalmente en los hombros- y que desaparecen en unos días o semanas.
- Mancha mongólica: Es una mancha grisácea azulada que se localiza en la parte inferior de la espalda y/o nalgas y que desaparece en el primer año.
- Milium facial: Es un conjunto de "granitos" amarillos-rojizos, localizados en las mejillas. Desaparecen espontáneamente en unas semanas y no necesitan tratamiento.
- Angiomas: Son manchas rosa-rojizas, localizadas comúnmente en la línea central de la frente o nariz, y/o párpados, así como en la parte posterior del cuello en el límite con el cabello y son los que, vulgarmente, se atribuyen a "deseos" o "antojos" vehementes de la madre embarazada. Todos desaparecen a lo largo del primer año y nunca crecen. Hay otros (no tan frecuentes), más rojos y abultados que, que comenzando desde un tamaño a veces como la cabeza de un alfiler, crecen bastantes hasta los 12-15 meses, adquiriendo un aspecto parecido a una fresa. Se suelen localizar en tórax y espalda principalmente, aunque también suelen hacerlo en otras partes del cuerpo: abdomen, extremidades, cuero cabelludo... Lo más probable es que también desaparezcan, aunque algo más tarde sobre los 4-5 años.
- Ictericia: Aunque como hemos comentado el color de la piel de un recién nacido varia mucho, a veces adquiere pasados los 2-3 primeros días un tinte amarillento, para aumentar durante otros 3-4 días e ir desapareciendo gradualmente. Conviene, siempre que sea valorada por el Pediatra, que será la persona que dictamine si precisa o no tratamiento. Normalmente, no suele precisarlo y se favorece su desaparición poniendo el niño al sol, con las precauciones adecuadas.
- Hinchazón de las glándulas mamarias: Es normal y frecuente, tanto en niños como en niñas y si se les aprieta incluso puede salir leche. Desaparecen por sí sola y no se deben hacer maniobras de expresión-vaciamiento que pueden dar lugar a infecciones graves.
Masculinos: Todos los recién nacidos tienen "fimosis" y a esta edad, es pues normal y no hay que realizar nunca "despegamientos". También ocurre a veces que los testículos no están en su bolsa, sobre todo en los nacidos antes de tiempo, bajando a los pocos días o meses. También es frecuente encontrar las bolsas llenas de "agua" (hidrocele) que origina un aumento aparente de tamaño que suele, también desaparecer en unos meses.
Femeninos: Las niñas suelen tener los labios menores muy abultados. Posteriormente, los mayores crecen, cubriéndoles y la zona genital adopta un aspecto normal. Es frecuentes también la presencia de flujo vaginal e incluso una pequeña regla con algo de sangre. No os alarméis: es normal y cederá sin tratamiento.
Es corriente que un recién nacido tarde hasta 24 horas en emitir alguna orina.
Puede considerarse normal hasta un retraso de 60-70 horas excepcionalmente.
Si pasadas 24 h., sin miccionar, habrá que considerarlo como preocupante y deberá
ser valorado por el Pediatra.
Al igual que todos los órganos del recién nacido, presenta una inmadurez funcional
que hacen se deriven de ello una serie de hechos que han de considerarse normales
en la mayoría de los casos como:
- Dolores cólicos: Se atribuyen ordinariamente a los "gases" y, cuando existen, suelen prolongarse por espacio de unos tres meses. Transcurrido este tiempo, desaparecen por sí solo.
- Regurgitaciones: Son a veces muy frecuentes tras la toma de alimento o en el intervalo entre ellas. Si la ganancia de peso y el crecimiento del niño no se ve afectado, generalmente no precisan tratamiento y con normas posturales y alimenticias suelen mejorar o desaparecer.
- Deposiciones frecuentes: Sobre todo si el niño está alimentado con leche materna, es normal que las deposiciones sean frecuentes (incluso una coincidiendo con cada toma de pecho) y de consistencia semilíquida, lo que le ha valido el nombre de diarrea postprandial del recién nacido. No necesita tratamiento.
- Hipo: Es frecuente y/o duradero. Tampoco necesita tratamiento y con el paso de los meses se corrige sólo.
| . APARATO CARDIOCIRCULATORIO |
El corazón late más deprisa que el de un adulto.
El número de pulsaciones oscila entre 110-130 en un minuto.
Son relativamente frecuentes los "soplos", por persistencia de algunos conductos
u orificios, propios de la vida fetal que aún no se cerraron y que lo harán de
forma espontanea en la mayoría de los casos.
El número de respiraciones por minuto de un recién nacido y lactante es también
superior a las de un niño mayor o adulto. Y normales han de considerarse también
las aceleraciones o pausas de las mismas.
Es frecuente a la vez, una cierta dificultad respiratoria nasal ("ruidos nasales"
), que hace pensar a la familia en la posible existencia de vegetaciones o de
catarros. Son así mismo muy frecuentes los estornudos que no tienen significación
patológica, ni quieren decir que el niño esté acatarrado.
Una vez más hemos de hablar de inmadurez y de sus consecuencias normales:
excitabilidad, temblores en los brazos, piernas, barbilla...
Todos estos hechos se ven acentuados y acrecentados cuando el niño nace
prematuramente.
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