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Año 1998

30 - Mayo - 1998 : UN HIJO POR MINUTO

EL MUNDO

Un hijo por minuto

Los cuatrillizos del Doce de Octubre nacieron en buen estado un día antes de lo previsto

ROSA M. TRISTAN

MADRID.- Desde la cálida y silenciosa burbuja que es la incubadora, Miguel Angel, Diego, Medea y Ruth no se inmutan ante el incesante trasiego de cámaras, micrófonos y periodistas que los observan tras la mampara. Con un peso no mayor a 1.400 gramos, los cuatrillizos que hace cinco días abrieron sus ojos al mundo son aún minúsculos seres en lucha por salir adelante.

Pilar Barrull, una asturiana de 32 años, nunca pensó que su primer parto despertaría tan exagerada expectación pública, pero tampoco hace nueve meses podía imaginar que su pequeño cuerpo iba a dar vida a cuatro pequeños, nacidos con tan sólo un minuto de diferencia y sin ningún problema.
«No puedo explicar lo que fue verlos a mi lado. Cuando empezaron a llorar la emoción fue tremenda», recordaba ayer, camuflando sus llorosos ojos tras una decena de microfónos. Era la presentación oficial de sus vástagos y a su lado estaba el equipo médico del Hospital Doce de Octubre; ellos son los que han hecho posible que Pilar y Miguel Angel, su marido, tengan descendencia, pese a que la naturaleza se lo puso muy difícil a la actual madre. Convencida de que los hijos no vendrían con facilidad, la pareja decidió recurrir a la inseminación artificial, con un éxito total en los cuatro embriones implantados. «Y eso que decían que eran de mala calidad», se reía ayer Pilar.

ALTO RIESGO.- Por su parte, el doctor De la Fuente, director de Ginecología del centro, explicaba la visión médica del asunto: «Ha sido un embarazo de alto riesgo, lo que ha hecho necesario un control estricto. Adelantamos al martes la cesárea, prevista para el miércoles, porque uno de los fetos presentaba problemas respiratorios. Finalmente, todo salió bien, y a las 32 semanas, como estaba programado».

Así, mientras los cuatrillizos lanzaban sus primeros lloriqueos, Miguel Angel seguía colocando ladrillos y cemento en su pueblo toledano, Manzaneque. Es albañil y ayer se sentía fuera de lugar con tantos focos y tanta cámara sobre su rostro.

Las perspectivas, cuando la familia al completo esté en Manzaneque, se presentan complicadas. «Ahora no sé decir cómo nos organizaremos. Creo que necesitaré una señora que me ayude con los niños, y la alcaldesa nos está tramitando alguna ayuda oficial para los primeros meses», comentaba Pilar.

AYUDAS.- De momento, una empresa de leche materna les ha prometido suministro hasta que los niños tengan un año y medio, pero a la joven madre la asusta pensar en cientos de pañales, decenas de camisetas y braguitas, cunas y cochecitos multiplicados por cuatro, jabones y potingues de recién nacido. «Yo trabajaré sábados y domingos, si hace falta», precisaba Miguel Angel.

Aún no se sabe el tiempo que deberán permanecer en la incubadora, ese útero artificial en el que los cuatrillizos irán cogiendo peso. Los médicos esperarán a que alcancen los dos kilos, más o menos. «Intentaremos que se vayan lo antes posible, y luego se realizarán visitas a domicilio para su control», adelantó el doctor De la Fuente.

Pilar, por su parte, no dejó de repetir su agradecimiento al personal del Doce de Octubre, que la ha hecho madre, cuatro veces en cinco minutos.