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Un juez británico autoriza el sacrificio de una siamesa en contra de sus padres
La polémica decisión permitirá vivir a la hermana que tiene el
organismo más desarrollado
LOURDES GÓMEZ, Londres
Los padres, originarios de Europa del Este, viajaron al Reino Unido al
conocer la anomalía del embarazo. Pero, tras el parto, rechazaron los
consejos médicos y negaron el permiso para intervenir quirúrgicamente. "No
podemos aceptar ni contemplar que una de nuestras niñas deba morir para
salvar a la otra. Éste no es el deseo de Dios", declararon al juez.
El matrimonio, presa de una gran agonía, defendió su caso por escrito,
sin presentarse en la sede londinense del alto tribunal británico. "Todo
el mundo tiene derecho a vivir. ¿Por qué debemos matar a una de nuestras
hijas para permitir a la otra que viva?", cuestionaron. "Tenemos
sentimientos muy fuertes al respecto y ninguna de nuestras hijas debe
recibir tratamiento médico", concluye su declaración.
"Bebé chispeante"
Pero el juez Johnson resolvió el dilema moral a favor del equipo médico
del centro sanitario. "Jodie es un bebé espabilado, despierto, chispeante.
Tiene el chupete en la boca y mueve los brazos", dijo ayer. "Para Mary",
continuó, "las cosas son muy diferentes. Su cara está deformada, pero lo
más importante es que carece de funciones efectivas de corazón y pulmones.
Sólo vive porque está unida físicamente a Jodie".
La sentencia implica, de hecho, que Mary tendrá que ser sacrificada.
"La sangre y el oxígeno que mantienen la vida de Mary proceden de Jodie.
En palabras de los médicos, Jodie es su ventilación asistida", indica el
fallo.
La legislación británica obliga al juez a proteger ante todo la vida de
los menores de edad - dos niñas, en este caso- y a defender a un paciente
por encima del deseo o instrucciones de los padres.
Sin embargo, hay ya voces críticas hacia la decisión judicial. Richard
Nicholson, director del Bulletin of Medical Ethics, la calificó
ayer en la BBC de "simplista". "El deber del tribunal es proteger al
menor, pero aquí hay dos menores y, realmente, parece una decisión
francamente simplista decir que matar a una para salvar a otra es algo
perfecto". Nicholson añadió: "Puede que haya veces en que quizá los padres
tengan razón y no exista institución humana que deba elegir entre dos
niños".
Los padres de Jodie y Mary están considerando la posibilidad de apelar
judicialmente, según un portavoz del Procurador General del Estado, que es
la instancia legalmente facultada para proteger a quienes no pueden
defender por sí mismos sus intereses, informa Reuters.
Los casos de siameses son muy extraños (uno de cada 100.000
nacimientos). Se originan a partir de un óvulo fertilizado, así que son
siempre idénticos y del mismo sexo. El embrión en desarrollo empieza a
separarse en gemelos idénticos en las dos primeras semanas, pero el
proceso se detiene antes de completarse, lo que da como resultado un óvulo
parcialmente dividido que se transforma en un feto unido. El 40 o 60% de
los siameses nacen muertos y el 35% vive un solo día. La tasa de
supervivencia está entre el 5% y el 25%. En los últimos 500 años hay 600
casos registrados de siameses que llegaron a adultos. Si tienen órganos
separados, las posibilidades de sobrevivir a una operación son mayores que
si comparten los mismos órganos.
De la barraca de feria al circo
mediático
M. BAYÓN, Madrid
Los casos de siameses siguen suscitando un interés casi circense, y,
para su desgracia, mantienen intacto su prestigio de fenómeno. El pasado
mayo, las peruanas Marta y Milagros, de cuatro meses, ligadas por el tórax
y con un corazón, hígado e intestino compartido, fueron llevadas a Palermo
por la ONG Intervida, para que un famoso cardiólogo, Carlo Marcelletti,
las separase. Alrededor de la madre, Marta Milagros Pascual, de 22 años y
origen humildísimo, se montó un gran carnaval mediático. Las televisiones
llegaron a mostrar en directo a Marcelletti bisturí en ristre antes de
entrar al quirófano -quiso empezar a las doce de la noche, aduciendo que
le traía suerte-, donde se negaron a seguirle colegas como el especialista
en trasplantes de hígado Ignazio Marino porque veían que las niñas no
vivirían. Tampoco colaboró el estadounidense William Norwood, con quien en
1992 Marcelletti separó a dos siamesas en Filadelfia, sacrificando a una
(la superviviente pasó casi un año conectada a un respirador, y finalmente
murió). Periodistas de talla como Indro Montanelli protestaron por el
circo. Marcelletti anunció que sacrificaría a Milagros, porque su
hermanita era más resistente. Las dos niñas fallecieron. Intervida leyó un
comunicado de Marta Pascual y su marido, Franklyn (traído a Palermo a
última hora con el otro hijo, de cuatro años), en que se afirmaba que la
pareja se responsabilizaba de la decisión de operar. Palermo les regaló un
coche para que Franklyn trabajase en Lima de taxista, pero guardó silencio
ante la petición de Marta Pascual de quedarse en Italia. Marcelletti dijo:
"Pese a todo, lo volvería a repetir".
En junio, el hospital La Paz, de Madrid, descartó separar a Lorena y
Daniela, dos siamesas colombianas de 11 meses unidas por el pecho:
compartían hígado, aparte del aparato digestivo y el corazón. Las niñas
tuvieron que volver a casa. Los padres habían firmado un protocolo con el
hospital exigiendo confidencialidad. La filtración a la prensa de su caso
les hizo sentirse muy indignados.
48 : (26/Ago/2000) Un juez británico autoriza el sacrificio de una siamesa. 49 : (29/Ago/2000) La Iglesia italiana ofrece acoger a las siamesas para evitar su separación. 53 : (15/Sep/2000) La Iglesia Católica considera inadmisible separar a las siamesas.
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