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26 - Agosto - 2000 : UN JUEZ BRITANICO AUTORIZA EL SACRIFICIO DE UNA SIAMESA

EL PAIS

Un juez británico autoriza el sacrificio de una siamesa en contra de sus padres

La polémica decisión permitirá vivir a la hermana que tiene el organismo más desarrollado

LOURDES GÓMEZ, Londres
El juez británico Robert Johnson, en una decisión sin precedentes, autorizó ayer a los cirujanos de un hospital de Manchester a separar quirúrgicamente a dos bebés siameses -Jodie y Mary, nombres ficticios aportados por la sentencia- y sacrificar al más débil, en contra de los deseos expresos de sus padres. La polémica decisión, adoptada ante el peligro que corre la vida de las hermanas, salvará a Jodie, pero supone la muerte inmediata de Mary, quien carece de corazón y pulmones propios. Los padres, destrozados por la autorización, respondieron: "Todo el mundo tiene derecho a vivir. ¿Por qué debemos matar a una de nuestras hijas para permitir a la otra que viva?".

En su estado actual, los médicos del hospital Saint Mary, que fueron quienes pidieron el permiso para separarlas, dan una esperanza de vida de entre tres y seis meses a las siamesas, nacidas el pasado día 8 en Manchester. Están unidas por la parte inferior del abdomen, y Mary carece de corazón, pulmones y otros órganos vitales. Jodie es quien mantiene la respiración de ambas desde que nacieron.

Los padres, originarios de Europa del Este, viajaron al Reino Unido al conocer la anomalía del embarazo. Pero, tras el parto, rechazaron los consejos médicos y negaron el permiso para intervenir quirúrgicamente. "No podemos aceptar ni contemplar que una de nuestras niñas deba morir para salvar a la otra. Éste no es el deseo de Dios", declararon al juez.

El matrimonio, presa de una gran agonía, defendió su caso por escrito, sin presentarse en la sede londinense del alto tribunal británico. "Todo el mundo tiene derecho a vivir. ¿Por qué debemos matar a una de nuestras hijas para permitir a la otra que viva?", cuestionaron. "Tenemos sentimientos muy fuertes al respecto y ninguna de nuestras hijas debe recibir tratamiento médico", concluye su declaración.

"Bebé chispeante"

Pero el juez Johnson resolvió el dilema moral a favor del equipo médico del centro sanitario. "Jodie es un bebé espabilado, despierto, chispeante. Tiene el chupete en la boca y mueve los brazos", dijo ayer. "Para Mary", continuó, "las cosas son muy diferentes. Su cara está deformada, pero lo más importante es que carece de funciones efectivas de corazón y pulmones. Sólo vive porque está unida físicamente a Jodie".

La sentencia implica, de hecho, que Mary tendrá que ser sacrificada. "La sangre y el oxígeno que mantienen la vida de Mary proceden de Jodie. En palabras de los médicos, Jodie es su ventilación asistida", indica el fallo.

La legislación británica obliga al juez a proteger ante todo la vida de los menores de edad - dos niñas, en este caso- y a defender a un paciente por encima del deseo o instrucciones de los padres.

Sin embargo, hay ya voces críticas hacia la decisión judicial. Richard Nicholson, director del Bulletin of Medical Ethics, la calificó ayer en la BBC de "simplista". "El deber del tribunal es proteger al menor, pero aquí hay dos menores y, realmente, parece una decisión francamente simplista decir que matar a una para salvar a otra es algo perfecto". Nicholson añadió: "Puede que haya veces en que quizá los padres tengan razón y no exista institución humana que deba elegir entre dos niños".

Los padres de Jodie y Mary están considerando la posibilidad de apelar judicialmente, según un portavoz del Procurador General del Estado, que es la instancia legalmente facultada para proteger a quienes no pueden defender por sí mismos sus intereses, informa Reuters.

Los casos de siameses son muy extraños (uno de cada 100.000 nacimientos). Se originan a partir de un óvulo fertilizado, así que son siempre idénticos y del mismo sexo. El embrión en desarrollo empieza a separarse en gemelos idénticos en las dos primeras semanas, pero el proceso se detiene antes de completarse, lo que da como resultado un óvulo parcialmente dividido que se transforma en un feto unido. El 40 o 60% de los siameses nacen muertos y el 35% vive un solo día. La tasa de supervivencia está entre el 5% y el 25%. En los últimos 500 años hay 600 casos registrados de siameses que llegaron a adultos. Si tienen órganos separados, las posibilidades de sobrevivir a una operación son mayores que si comparten los mismos órganos.

De la barraca de feria al circo mediático

M. BAYÓN, Madrid
Chang y Eng (nacidos en 1811 en Siam, en lo que hoy es Tailandia), unidos por el esternón y el ombligo, fueron de circo en circo y acabaron en EE UU, donde encontraron esposas y fueron padres; en 1829, las corsas Rita y Christina, que compartían el cuerpo por debajo de la cintura, fueron exhibidas en París como atracción de feria a sus cinco meses de vida.

Los casos de siameses siguen suscitando un interés casi circense, y, para su desgracia, mantienen intacto su prestigio de fenómeno. El pasado mayo, las peruanas Marta y Milagros, de cuatro meses, ligadas por el tórax y con un corazón, hígado e intestino compartido, fueron llevadas a Palermo por la ONG Intervida, para que un famoso cardiólogo, Carlo Marcelletti, las separase. Alrededor de la madre, Marta Milagros Pascual, de 22 años y origen humildísimo, se montó un gran carnaval mediático. Las televisiones llegaron a mostrar en directo a Marcelletti bisturí en ristre antes de entrar al quirófano -quiso empezar a las doce de la noche, aduciendo que le traía suerte-, donde se negaron a seguirle colegas como el especialista en trasplantes de hígado Ignazio Marino porque veían que las niñas no vivirían. Tampoco colaboró el estadounidense William Norwood, con quien en 1992 Marcelletti separó a dos siamesas en Filadelfia, sacrificando a una (la superviviente pasó casi un año conectada a un respirador, y finalmente murió). Periodistas de talla como Indro Montanelli protestaron por el circo. Marcelletti anunció que sacrificaría a Milagros, porque su hermanita era más resistente. Las dos niñas fallecieron. Intervida leyó un comunicado de Marta Pascual y su marido, Franklyn (traído a Palermo a última hora con el otro hijo, de cuatro años), en que se afirmaba que la pareja se responsabilizaba de la decisión de operar. Palermo les regaló un coche para que Franklyn trabajase en Lima de taxista, pero guardó silencio ante la petición de Marta Pascual de quedarse en Italia. Marcelletti dijo: "Pese a todo, lo volvería a repetir".

En junio, el hospital La Paz, de Madrid, descartó separar a Lorena y Daniela, dos siamesas colombianas de 11 meses unidas por el pecho: compartían hígado, aparte del aparato digestivo y el corazón. Las niñas tuvieron que volver a casa. Los padres habían firmado un protocolo con el hospital exigiendo confidencialidad. La filtración a la prensa de su caso les hizo sentirse muy indignados.

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