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Muere el segundo de los octillizos recién nacidos en Milán
Los seis supervivientes están en "alto riesgo", según los médicos
LOLA GALÁN, Roma
Los seis gemelos de Mariella Mazzara, de 31 años, y Giovanni Pirrera,
de 34 años, están sometidos a un estricto control médico en sus
incubadoras, protegidos del circo mediático que se ha organizado en torno
al caso. La primera niña, Margarita, nacida el miércoles pasado, es la que
menos pesa y la que más débil parece. Michele, el segundo -que vino al
mundo a las 19.16 del domingo con un parto natural que desencadenó los
acontecimientos, obligando a los médicos a hacer nacer a los restantes
hermanos mediante una cesárea-, parece el más fuerte, dentro de la
fragilidad general. Los otros cuatro supervivientes, dos niñas y dos
niños, se encuentran en un nivel de "alto riesgo", como ayer insistieron
en subrayar los médicos que les atienden.
Demasiados bebés y una gestación demasiado corta como para esperar
milagros. Los doctores de los hospitales Niguarda y San Paolo, que
controlaban desde julio pasado el embarazo de Mariella Mazzara,
insistieron ayer en que el problema que presentan los supervivientes no
reside tanto en sus dimensiones reducidas (más pequeños que la mano del
obstetra que les ayudó a nacer) ni en su peso exiguo, sino en la inmadurez
del organismo.
Un feto sólo dispone de pulmones con capacidad de respirar, aseguran, a
las 30 semanas de embarazo, y los gemelos milaneses han nacido entre la
vigesimoquinta y la vigesimosexta semana. Pero además hay que contar con
la inmadurez del cerebro, que dirige las funciones de todos los órganos y
necesita también más tiempo de maduración. Otro tanto puede decirse del
sistema inmunológico.
Uno por minuto
El profesor Console relataba la experiencia del parto por cesárea en el
que nacieron seis de los gemelos, el domingo por la noche, calificándolo
de "extraordinaria". "En la sala de partos éramos 20 personas, y fuera
otros 14 especialistas. El doctor Pardi [jefe de Obstetricia de la clínica
San Paolo de Milán] extraía los bebés uno tras otro, al ritmo de uno al
minuto. Estaban inertes, pero enseguida eran reanimados". Todos menos uno,
el pequeño Angelo. Poco después de las seis de la mañana de ayer, moría
Cristina, la segunda recién nacida, con problemas de coagulación en la
sangre.
Los octillizos han desarrollado una batalla sin cuartel en el seno
materno para asegurarse la mejor nutrición. Una situación anómala, porque
un embarazo múltiple de estas dimensiones es antinatural, como ayer
recordó el titular de Pediatría de la Universidad de Florencia, Gian Paolo
Donzelli: "Ha sido un embarazo provocado por una excesiva estimulación
ovárica y desde el principio era una gestación anómala". Donzelli se
sumaba así a la marea de críticas al embarazo, que han obligado a
intervenir incluso al ministro de Sanidad, el oncólogo Umberto Veronesi,
que rechazó definir como un fracaso de la medicina el embarazo, aunque
aconsejó la adopción como método ideal. Veronesi habló de "éxito
excesivo".
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