La mayoría de los hermanos gemelos se resisten a creer en 'la unión telepática entre clones', aunque estudios científicos y su propia experiencia les lleven la contraria
Texto de/David Fdez. García.
EL mejor consejo que se le puede dar a los padres de gemelos es que se les trate como personas distintas. Ellos mismos luchan diariamente por su individualidad, fundamental para su desarrollo. No soportan que se les llame 'los gemelos'. La mayoría de los 'hermanos clónicos' afirmarán siempre que son «completamente diferentes», a pesar de que nadie sea capaz de distinguirlos.
Muchos no creen en lo que se llama la 'telepatía entre gemelos' y atribuyen las 'coincidencias' al hecho de estar siempre juntos y conocerse perfectamente. Estudios científicos apoyan esa telepatía. Un psicólogo americano, Thomas Bouchard, reunió en los ochenta a gemelos que habían sido dados en adopción nada más nacer a familias distintas. Vivieron separados y los reunió con veinte o cuarenta años de edad. La gran sorpresa fue que estos gemelos tenían muchísimas cosas en común: estudios, aficiones, tipo de vida, nombre de los hijos... Nadie duda desde entonces de la influencia de la genética.
Tiro en paralelo
Las hermanas Cristina y Marta Antolín tienen 29 años y son idénticas aunque «totalmente distintas de personalidad», afirma Cristina. Las dos son grandes deportistas y pertenecen a la élite del tiro olímpico mundial. Su palmarés es muy similar. Casi siempre han compartido podium y cuando no era primera una, lo era la otra. No creen que su puntería sea gemela. «Todo se aprende, el tiro no exige unas condiciones innatas, lo que ocurre es que empezamos desde pequeñas y siempre hemos practicado juntas», opina Cristina, quien también cree que los paralelismos son «más lo que la gente quiere ver que lo que es en realidad».
A ellas se puede decir que las separó el amor. Marta se casó con un miembro de la selección italiana de tiro y se fue a vivir a Italia, donde se ha nacionalizado. Cristina vive en Cádiz, «aunque hablamos por teléfono todos los días». Se dio una anécdota curiosa en la primera competición internacional en que coincidieron, defendiendo diferentes banderas. El año pasado, en Alemania, «la gente se sorprendió cuando vio a dos tiradoras idénticas, una con el chándal de la selección italiana y la otra española».
Aunque no son pocas las veces en que la prensa ha puesto sus nombres invertidos en los pies de foto, no han podido intercambiarse en las competiciones, «porque Marta es diestra y yo soy zurda», afirma Cristina, destacando la diferencia.
Escuela de gemelos
La posibilidad de que nazcan gemelos idénticos o univitelinos es de tres ocasiones por cada mil partos. La probabilidad de engendrar mellizos es algo superior. Pero a pesar de los porcentajes, se dan curiosidades, como la del Instituto Pinar de la Rubia de Valladolid. Este centro reúne hasta seis parejas de gemelos y mellizos. Todos han sufrido el trauma de que su grupo de amigos se enfade con los dos, sólo porque lo habían hecho con uno de ellos, «pero eso es más porque nos defendemos mucho entre nosotros», opina Isabel, que comparte clase con su mellizo, César.
Nadie en el instituto distingue a Alfonso y Miguel, dos revoltosos como Zipi y Zape, aunque ellos niegan todo parecido. Beatriz, que sólo se diferencia de su hermana Mercedes por un lunar, lo pasó muy mal cuando estuvo saliendo con un chico y éste, al cabo del tiempo, decidió que quien le gustaba era su hermana. No cambió de gusto, pero se quedó soltero.