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Por Coks Feenstra.
Aun en esta fase de sus vidas, los gemelos son, el uno para el otro, personas de apego muy importantes. Es la fase en la que empiezan a distanciarse un poco el uno del otro, en búsqueda de la propia identidad (tal como lo hacen los adolescentes en relación con sus padres), pero este distanciamiento no hace más que demostrar su íntima relación. Cuando uno de los dos desaparece, al otro le falta su mayor punto de apoyo. Toda su vida se ha sentido uno de dos; no conoce la vida como una persona única, como una persona viuda que tiene recuerdos de su vida antes del matrimonio. Le resulta extremamente difícil construir una identidad como solitario. Tiene que empezar una vida completamente distinta, en una fase de su vida que por sí misma ya se caracteriza por una tormenta hormonal y emocional. A la confusión sobre su identidad (¿quién soy yo?), típica de la adolescencia, se añade otra duda, existencial y dolorosa: ‘¿Sigo siendo gemelo?’. Todas las reacciones, ya descritas anteriormente, también se dan en el adolescente gemelo después de la muerte de su fiel compañero: tristeza, profunda soledad, sensación de vacío, culpabilidad, confusión sobre el ‘yo’ y depresividad.
Pueden darse cambios en su carácter; a veces los gemelos llegaban a tener una cierta división de roles: uno es ‘el cerebro’, el otro ‘el manitas’; o uno es el hablador y el otro ‘el tímido’. Es probable que ahora el gemelo se convierta en lo que era su hermano, algo que desconcierta a sus padres. Por una parte es él y no su hermano, porque ahora puede desarrollar con mayor facilidad rasgos que tenía adormilados. Pero también es posible que lo haga en un intento de recuperar a su hermano. Es probable que le cuesta entablar relaciones íntimas con otros jóvenes, en parte porque lo vive como una traición a su hermano gemelo o porque le resulta demasiado doloroso (se da cuenta de que con nadie puede estar tan a gusto como con su hermano gemelo). También puede tener problemas para relacionarse con el sexo opuesto, debido a un miedo profundo de perder de nuevo a una persona querida.
La pérdida de un hermano-gemelo se hace sentir en toda la vida del otro.
El libro de Joan Woodward (‘The Lone Twin’)[2] también relata como los gemelos luchan por seguir con su propia vida.
Algunas sugerencias:
El tema de la muerte del gemelo no debe ser nunca un tabú. Reconocer la pérdida y poder hablar sobre ella es de gran ayuda.
Cuando uno empieza su vida como gemelo, lo es para siempre. Determina su condición básica. Esto incluye a los que sólo compartían unos meses la vida intrauterina, porque su origen biológico es gemelar. Es un hecho que hay que entender y respetar. Considerarlo como algo poco importante es un grave error.
Celebrar su cumpleaños suele ser doloroso para el gemelo superviviente (y también para los padres). Es un día con un sabor dulce agrio. Seguramente para toda la familia es beneficioso celebrar una ceremonia en recuerdo a su hermano-gemelo (ir juntos a misa o a su tumba), porque estrecha los lazos familiares.
La religión puede significar un punto de apoyo importante para el gemelo.
El contacto con otros padres que pasaron por lo mismo, suele ser reconfortante. También a los gemelos supervivientes les ayuda tener amistades con otros gemelos que perdieron a su hermano. Entre ellos suele haber un entendimiento intuitivo. En varios países existen asociaciones, que ofrecen apoyo e información a tanto los gemelos que perdieron a sus hermanos, como a sus padres (véase anexo).
Algún gemelo tiene la sensación que su hermano aún está con él. Siente su presencia y su apoyo, sobre todo en momentos difíciles en su vida. Es, sin duda, una ayuda importante para él.
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[2] "El gemelo solo" sin traducción en español
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