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Por Coks Feenstra.
La familia entera pasa por un periodo de luto. Los padres lloran la muerte de un ser muy querido y lamentan profundamente no poder seguir disfrutando de la maravillosa experiencia de tener gemelos. Para el gemelo superviviente la situación es extremamente difícil. Ha vivido un tiempo junto a su gemelo. Hay fotos en las que aparecen los dos y los recuerdos son más precisos, que en caso de una muerte más temprana. Los primeros recuerdos suelen remontarse a partir de los 3 años, como una fiesta de cumpleaños, dormir juntos en una cama, etc. La pérdida del gemelo afecta profundamente al otro: tristeza, depresividad, rebeldía, miedos a la separación, pesadillas, falta de apetito y un retroceso en la conducta son reacciones habituales. Una reacción no visible, pero sí presente, es la confusión al nivel mental y emocional: el concepto del ‘yo’ del gemelo está basado en la vivencia de nosotros (una unidad). Ahora el gemelo superviviente no se siente completo y le cuesta establecer su identidad. Esto lleva a sensaciones de sentirse distinto a los demás y una profunda vivencia de soledad. También la confianza en sus padres se ve, posiblemente, afectada: el niño pequeño, hasta los 9 ó 10 años, ve a sus padres como omnipotentes, capaces de protegerle y resguardarle de los peligros. El hecho de que no hayan podido evitar la muerte de su hermano-gemelo, le desconcierta y le hace sentirse desprotegido. También es posible que se sienta culpable por su muerte y se pregunta una y otra vez por qué no fue él en vez de su hermano. Estos sentimientos son tan fuertes y deprimentes que quizás la vida pierda su significado para él y anhele haberse ido con su hermano en vez de estar solo.
Será necesario envolverle con atenciones especiales y procurar que el hermano-gemelo siga ocupando aún un lugar en la familia: hablar de él, comentar sus gracias, costumbres o experiencias positivas y tener expuestas fotografías suyas, ayuda a despedirse de él paulatinamente y dar un sitio al inmenso dolor. Visitar su tumba también es importante. Los gemelos, ya adultos que no logran superar la pérdida de su hermano, muchas veces empiezan por buscar la tumba como el primer paso en la superación de su muerte. También es una buena idea leer con su hijo libros infantiles que traten el duelo, los sentimientos, la tristeza (véase bibliografía).
Los estudios de la psicóloga Joan Woodward (1987) demuestran que cuanto más expresa la familia el dolor y cuanto más habla sobre el tema, más fácil resulta la superación de la pérdida. La muerte del gemelo no debe ser un tema de tabú en el seno familiar. Esta psicóloga, también gemela perdió a su hermana idéntica a los 3 años, e hizo un estudio entre 200 gemelos supervivientes. Quería investigar las secuelas de la muerte del gemelo hermano. Un 81% de los entrevistados describe la pérdida como severa y marcada. También demostró que el momento en el que muere el gemelo, no influye en el trauma: la pérdida durante el embarazo o en torno al nacimiento es tan impactante como otra posterior. Y no influye si la pareja era gemelos o mellizos; el dolor es inmenso en cualquier caso. Hay incluso evidencia de que el dolor supera al dolor por la pérdida de uno de los padres, otros hermanos o familiares.
Algunas sugerencias:
Es muy importante que los padres, a pesar de estar inmersos en su propio dolor, entiendan el estado emocional del gemelo superviviente. Para él se ha ido su fiel amigo, una persona importante de apego, que hasta ahora siempre ha estado a su lado. No conoce la vida sin él. Puede ser conveniente buscar ayuda profesional.
Hay que evitar una actitud demasiada protectora con el gemelo superviviente. El riesgo de mortalidad en los gemelos no es superior a la de los demás niños. La única excepción es el síndrome de muerte súbita lactante (SMSL), véase capítulo 10. Un gemelo que quedó solo en su infancia, cuenta como sus padres le prohibieron irse con las excursiones del colegio, los campamentos, las fiestas, etc. Esto no hizo más que agravar su soledad.
A algunos padres les cuesta vincularse con el gemelo superviviente. Por lo lado evitan un vínculo íntimo por miedo a perderlo también. Por otro, el gemelo les recuerda al hijo fallecido y el contacto les resulta doloroso. En todos estos casos conviene buscar ayuda profesional, porque el gemelo necesita, más que nunca, el apoyo y el amor de sus padres.
Busque contacto con algún grupo de apoyo. Tanto para usted como para su hijo es muy importante poder hablar con otras personas que les entiendan.
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