LA PERDIDA DE UN GEMELO O TRILLIZO  
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Olga
EL ÁNGEL - 26/07/2009

Érase dos amigos de toda la vida que hicieron juntos realidad todos sus sueños. Compartieron gran parte de su juventud, más tarde se casaron, guardando un bonito recuerdo de ese día tan especial. Llegó el frío invierno en tierras gallegas y el amor se hizo carne. Quien nos lo iba a decir!!!!! Fue al llegar de nuestro viaje a Venecia cuando nos confirmaron vuestra llegada. Enseguida compartimos nuestra alegría con todos nuestros seres queridos y aquí empezó vuestra historia la cual quiero contaros. “En solo unas pocas semanas eráis dos corazones que latían con fuerza, vuestro papá y yo no salíamos de nuestro asombro, era el milagro de la vida que nos había escogido para hacer realidad una experiencia que nunca olvidaríamos. A los tres meses de vuestra llegada comenzamos a darnos cuenta de la fantástica vida que nos esperaba juntos, a los cuatro. No sentíamos ningún miedo así lo haríamos bien o mal, sabíamos que con ilusión y sobre todo con amor saldríamos adelante sin esfuerzo. Nuestros pensamientos comenzaron a ser dobles, dos cunas, dos biberones, dos juguetes, dos pañales, dos chupetes, dos pijamas y un papá y una mamá que tenían amor de sobra. Teníamos una gran suerte, llegarías juntas a este vida. Soñábamos en como sería vuestra relación siendo niño y niña, a todos nos ilusionaba tener la parejita. Pasamos unos días en las playas de Cadiz celebrando vuestra llegada. A la vuelta ya llevabais cuatro meses dentro de mí. Nos confirmaron que venía una niña y que el otro bebé no se dejaba ver. Pero esta alegría se apagó cuando nos dijeron que en el otro bebé había algo que no marchaba bien y que había que estudiarlo detalladamente. Era semana santa y nos fuimos a Campoamor pensando que sería un error y que nada malo nos iba a pasar. Llegó el día del examen y nos confirmaron lo que nunca jamás quisiéramos haber escuchado, el otro bebé que también era una niña, estaba muy malita. Desde este momento comenzó una cuenta atrás en nuestras vidas, una cuenta atrás en la que todos los días hasta vuestro nacimiento os repetíamos sin cesar lo mucho que os queríamos y lo importante que eráis para nosotros. En mi intimidad os acariciaba a las dos, compartía con vosotras todas mis inquietudes, mi tristeza por vuestra separación. Estabais colocaditas para salir, una enfrente de la otra. Notaba como jugabais durante el día, por la noche las dos dormíais. Íbamos las tres juntas a todos los sitios, me gustaba estar sola, sola con vosotras, necesitaba aprovechar ese tiempo que nos quedaba. Cada vez que veía a una mamá por la calle imaginaba como sería ese momento con vosotras, a veces pensaba que los médicos se habían equivocado y que nada nos separaría. Ese hilo de esperanza era lo que me hacía estar vivía y olvidar por momentos la tristeza para seguir demostrándoos ni amor y mi lucha. Tú, nuestro Ángel, pasaste de ser un bebé indefenso que crecía dentro de mí, a ser un bebé con una gran responsabilidad, ayudar a tu hermanita a nacer, y lo más tarde posible para que pudiese ser una niña sana y fuerte. Y eso fue lo que ocurrió el día 26 de julio, el día de vuestro nacimiento, tu hermanita Ángela llegó agarrada de tú mano y cuando vistes que estaba bien te marchaste sin hacer ruido. Hoy el día de vuestro bautizo queríamos despedirnos de ti y darte las gracias por ayudarnos. Seguiremos pensando en ti todos los días de nuestra vida, porque sigues viva en nuestros corazones. Ángela conocerá esta historia, su historia, en cuanto sea capaz de entenderla, porque es una niña con mucha suerte, nunca ha estado sola y nunca los estará.
TE QUIERO MI AMOR.
TU MADRE.

Mi e-mail para cualquier consulta. Ángela