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Datos de interés
Los estudios de Joan Woodward demuestran que a los niños que perdieron a su gemelo, les beneficia un entorno familiar que mantenga vivo el recuerdo del gemelo fallecido y reconozca la gemelaridad del hijo superviviente. Así le es más fácil encontrarse a sí mismo y aceptar la pérdida. Incluso cuando se trata de una muerte prenatal, no hay que negar estos hechos.
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